Tic-tac-tic-tac... piensa mente, piensa! Pero disfruta el proceso, que afuera sopla tranquilo el viento. Hoy los eventos, como eslabones de la cadena de una hamaca, (sueltos), se sucedieron maravillosamente catastróficos. Vientos, muchos vientos- suerte que hay paracaídas existenciales! Amortiguan, salvan, salvadores, Salvatore... sonríe y da gracias al sol, somos ángeles caídos que a veces flotan, que a veces mueren, que a veces no son, y otras... sólo sonríe, mientras se pregunta si aquella blanca apariencia es un angelical personaje, una llama negra de fuego o si en verdad tiene alas y muñecas, muñecas de trapo y papel maye- esas son alas de verdad! Pero no sé donde encontrar, donde adquirir semejante reliquia, en un bestiario, en un sueño, en tus manos, en el cielo. Nuestra existencia también se basa en la búsqueda pero no es sólo eso, es también un río, es también "el campo" y el campo visual, alguna que otra voz en off y vos también... Vos también ausente; paseabas, en plano general, más bien: gran plano general, en la bicicleta que, finalmente, arreglaste. Y no se si por destino, o por casualidad, yo justo pasaba por ahí, no me viste, te vi. Seguimos caminando con mi amiga, quien, como siempre, me acompañaba... Viejas y automáticas máquinas descompuestas, vomitivas, auspiciantes y todo, del show de la vida, no sé... Igual ahí están, también mirándome haciéndome creer que yo soy quien las domina y observa. Empero ¿Las domino realmente? o ¿Son éstas las que me dominan?
Me aburre transitar la ciudad obeservando que todo sigue igual.
Observo el camino que me conduce hasta tu casa, y en eso se queda, pues me mantengo firme en no volver a la vieja rutina, no puedo transitar ese camino, y eso me mata, pues reprimo, mis ganas locas de estar recostada escuchando y sintiendo contra mi pecho, el latido del (robando frase de una canción) que no voy a olvidarme ya nunca más, a tu corazón loco, a tu corazón libre... Muy libre y sin recelos de un pasado turbio como aguas de pozo negro, de agujeros negros, galaxias perdidas, estrelladas contra otros planetas desorbitados, así que no vengas a animarme con luces de colores que no se parecen a las verdaderas verdades. Si para vos es un juego, para mi o para otro no lo es, entonces... no existe tal cosa como la verdad verdadera, ni saberes, ni poderes, Apolitizate! Sólo hay puntos de vista y las elecciones, con todos los significados que se le otorga a la palabra son, en todo caso, una Farsa, por supuesto: una farsa cirquense, de payasos sonrientes y llorando a la vez, pintados y desmaquillados después. La farsa de unos ojos lejanos que en realidad son mi misma mirada pero del otro lado del espejo, si si, sólo detrás del espejo, ese, que siempre te muestra el reflejo...
¿Reflejo de qué? Si, soy yo, o más bien, mi imagen, pero no refleja lo que hay adentro.
Todo demasiado azul, "como cuando niñas"-dice ella- Que bueno ser niña y tener que preocuparme sólo por el día a día, por las escondidas, por el chocolate que quería, ansiosamente comer... Sí, comer garrapiñada y golosinas sabor a besos, a piel, a sexo acompañado con arrepentimiento, amargura desesperada y algo de insomnio transitivo o intransitivo como el verbo de tu amor.
Verbo que, desde hace algún tiempo, ya no se conjuga con mi nombre.
Quizás si juagara al juego de cambiar mi nombre y enviarte pistas para que me descubras, podríamos volver a empezar y redescubrirnos, redes, cubrirnos... atraparnos, servirnos, desquiciando lo poco que hay acá, lo que hay en ésta; nuestra tierra, en nuestra tienda de antiguedades lejanas en una provincia de maravillas... como Alicia en el país, así voy transitando, así voy perdida, atrapada. Aparenta ser un país de maravilla, más al revés se convierte, tanto para mi, como para Alicia, en una pesadilla. De una, pará Alicia! es mi pesadilla cotidiana, ordinaria, no te cuelgues, respiremos juntas, y a despertar! A olvidar el insomnio, a olvidar ese momento en el que nos juntamos para perdernos, para dejarnos guiar por el gato de sonrisa tecladista o por dos locos que piensan que cada día de nuestra vida es un cumpleaños.
Gimena Gómez, Inés Rodríguez Córdoba, Octubre 2006.-

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