noviembre 17, 2006

Atrapada por un fenómeno



Atrapada por un fenómeno. Por un monstruoso personaje que se escondía tras la cara de un ángel, de un hombre que se hacía pasar por niño, y a quien yo, al mirar a sus ojos negros (¿Quién me los quiere comprar?...) si veía tristeza, quería aliviar.
Éste, se alimentó de mi energía, de mis sueños, de mis más puros rincones y sentimientos. Y cuando hubo tenido suficiente, me quebrajo lentamente, hasta dejarme en lo que me he convertido. Otro de su especie.
Cuidado en que manos cae el girasol recién naciente. Mucho cuidado. Puede florecer y perseguir inquietamente los rayos del astro rey, o marchitarse en un cantero, y morir.
Dicen que hay varias etapas para hacer duelo: Yo me encuentro en esa que no te deja dormir, en esa que te pasea incesantemente desde el odio hasta los nervios. Y no llega a su fin. Quisiera salir de inmediato de este pozo que parece ponerse cada vez más oscuro, cada vez más movedizo, cada vez más laberinto.
Pasadizos secretos, criaturas desprenden de tu macabra y cínica risa.
¿Cómo dejé que esto me pasara? ¿Cómo confié en tu mirada?
Juego malvado, juego al que nos habíamos acostumbrado. Yo no perdí, empero me siento vencida. Yo no perdí, y aún así siento en mis labios la amargura.
Besos que son mortíferos, caricias que cortan como navajas, palabras que aturden a mis oídos. Y el recuerdo…

octubre 26, 2006

Cadaver Exquisito (26 de Octubre de 2006)


Tic-tac-tic-tac... piensa mente, piensa! Pero disfruta el proceso, que afuera sopla tranquilo el viento. Hoy los eventos, como eslabones de la cadena de una hamaca, (sueltos), se sucedieron maravillosamente catastróficos. Vientos, muchos vientos- suerte que hay paracaídas existenciales! Amortiguan, salvan, salvadores, Salvatore... sonríe y da gracias al sol, somos ángeles caídos que a veces flotan, que a veces mueren, que a veces no son, y otras... sólo sonríe, mientras se pregunta si aquella blanca apariencia es un angelical personaje, una llama negra de fuego o si en verdad tiene alas y muñecas, muñecas de trapo y papel maye- esas son alas de verdad! Pero no sé donde encontrar, donde adquirir semejante reliquia, en un bestiario, en un sueño, en tus manos, en el cielo. Nuestra existencia también se basa en la búsqueda pero no es sólo eso, es también un río, es también "el campo" y el campo visual, alguna que otra voz en off y vos también... Vos también ausente; paseabas, en plano general, más bien: gran plano general, en la bicicleta que, finalmente, arreglaste. Y no se si por destino, o por casualidad, yo justo pasaba por ahí, no me viste, te vi. Seguimos caminando con mi amiga, quien, como siempre, me acompañaba... Viejas y automáticas máquinas descompuestas, vomitivas, auspiciantes y todo, del show de la vida, no sé... Igual ahí están, también mirándome haciéndome creer que yo soy quien las domina y observa. Empero ¿Las domino realmente? o ¿Son éstas las que me dominan?
Me aburre transitar la ciudad obeservando que todo sigue igual.
Observo el camino que me conduce hasta tu casa, y en eso se queda, pues me mantengo firme en no volver a la vieja rutina, no puedo transitar ese camino, y eso me mata, pues reprimo, mis ganas locas de estar recostada escuchando y sintiendo contra mi pecho, el latido del (robando frase de una canción) que no voy a olvidarme ya nunca más, a tu corazón loco, a tu corazón libre... Muy libre y sin recelos de un pasado turbio como aguas de pozo negro, de agujeros negros, galaxias perdidas, estrelladas contra otros planetas desorbitados, así que no vengas a animarme con luces de colores que no se parecen a las verdaderas verdades. Si para vos es un juego, para mi o para otro no lo es, entonces... no existe tal cosa como la verdad verdadera, ni saberes, ni poderes, Apolitizate! Sólo hay puntos de vista y las elecciones, con todos los significados que se le otorga a la palabra son, en todo caso, una Farsa, por supuesto: una farsa cirquense, de payasos sonrientes y llorando a la vez, pintados y desmaquillados después. La farsa de unos ojos lejanos que en realidad son mi misma mirada pero del otro lado del espejo, si si, sólo detrás del espejo, ese, que siempre te muestra el reflejo...
¿Reflejo de qué? Si, soy yo, o más bien, mi imagen, pero no refleja lo que hay adentro.
Todo demasiado azul, "como cuando niñas"-dice ella- Que bueno ser niña y tener que preocuparme sólo por el día a día, por las escondidas, por el chocolate que quería, ansiosamente comer... Sí, comer garrapiñada y golosinas sabor a besos, a piel, a sexo acompañado con arrepentimiento, amargura desesperada y algo de insomnio transitivo o intransitivo como el verbo de tu amor.
Verbo que, desde hace algún tiempo, ya no se conjuga con mi nombre.
Quizás si juagara al juego de cambiar mi nombre y enviarte pistas para que me descubras, podríamos volver a empezar y redescubrirnos, redes, cubrirnos... atraparnos, servirnos, desquiciando lo poco que hay acá, lo que hay en ésta; nuestra tierra, en nuestra tienda de antiguedades lejanas en una provincia de maravillas... como Alicia en el país, así voy transitando, así voy perdida, atrapada. Aparenta ser un país de maravilla, más al revés se convierte, tanto para mi, como para Alicia, en una pesadilla. De una, pará Alicia! es mi pesadilla cotidiana, ordinaria, no te cuelgues, respiremos juntas, y a despertar! A olvidar el insomnio, a olvidar ese momento en el que nos juntamos para perdernos, para dejarnos guiar por el gato de sonrisa tecladista o por dos locos que piensan que cada día de nuestra vida es un cumpleaños.

Gimena Gómez, Inés Rodríguez Córdoba, Octubre 2006.-

octubre 18, 2006

Sin título

Mi piel no soporta un segundo más el calor que
desprende el asfalto, el ruido infernal que genera la ciudad, el cielo
entumecido de humos, de vehículos, cigarrillos y otros humos que aún no aprendo
a fumar.
Estoy completamente anonadada y exhausta. Abrumada por la brutalidad
de las palabras que son incoherentes con las acciones de quienes las
pronuncian.
Siento como se ha quebrado algo dentro de mi mente, y el murmullo
de mis pensamientos no me deja dormir. Insomnio. Otra vez,
Insomnio.
Silencio.
Pausa.
Continúo: se dibujan claramente imágenes de
momentos que no vuelven, como haciendo un repaso, revisión, memoria, para
encontrar, en alguno de esos pequeños detalles, que, aunque iguales, siempre se
presentan diferentes, una respuesta, justificación, ensamble, a la indiferencia
y frialdad de las palabras que pronunció esa
boca.
Respiro.
Profundamente.
No sonrío.
Sombras ¿Qué hay de malo en
ellas? Sombriamente me niego a tener que justificar cada uno de mis actos,
decisiones, acciones.
Contradicción.
De sentimientos, de estados
anímicos.
Odio.
Amor.
¿Odio?
¿Alguna vez fue Amor?
Sociólogo de
segunda mano, que predica aprender a escuchar, pero dice que dice y no dice
nada, pues no sabe escuchar.
El ser humano está enfermo.
El ser humano
está triste.
El ser
¿Humano?
Mi piel se está volviendo tersa, y el
caparazón que tanto me esforcé por destrozar, pide a gritos volverme a
tapar.
Pausa.
Silencio.
Fin.
¿Hay, cuando se trata de un ser
emocional y eternamente enamorado del amor, un final?
Sonrisa que está
dormida.
Sueño que no llega.
Respiro.
Me
levanto.
Sigo.


Inés.-
18.10.06


Pienso
ahora en ustedes. Quienes, como yo, están atrapados por el karma de la
soledad.
Soledad que se disfraza de pérdida. Pero es ganancia cuando se
convierte en palabras agitadas, que brotan, sin saber, quizás sin comprender, de
donde provienen, qué las motiva.
Últimamente me siento
prudente.
Últimamente trato de no ser evidente.
Evidentemente,
redundantemente, mi prudencia es más que evidencia.
Evidencias de un crimen
que no fue tal.
Crimen que atenta contra las ganas de amar.
No abras,
esa tu boca inquieta, si lastimosas palabras vas a pronunciar. Más, me
retracto, pues no puedo privarte de hablar.
No puedo, yo misma, privarme de
callar. Escribo.
Y sigo pensando en ustedes, imaginando que no están en
soledad.
Soy esclava de cada renglón, de cada punto, de cada coma, de las
minúsculas, pues las mayúsculas me recuerdan a nombre propio.
Letra número
trece, que se compone de nueve letras, y las tiene a todas, en orden, menos
a la última vocal.
Estoy, ahora entre ustedes, y me pregunto si tienen algún
número de letra en quien pensar. *


Inés.-
18.10.06


*: Quiero pasar rápidamente la página, y llegar
hasta la zeta, que, del abecedario, es el final, pues me había estancado durante
mucho tiempo. El número trece no me gusta, el nueve resulta ser fatal, y por
ahora todo lo que quiero es olvidar.-
LoCuRóN

julio 08, 2006

Buscando complemento (lo que mandé al programa de radio revés)

Las sombras son lo oculto de lo corpóreo, de lo que de materia está compuesto.
Salgo a mirar atentamente y me detengo a contemplar en las zonas de baja densidad lumínica aquellas silenciosas formaciones: están en el suelo, están en las paredes, en el agua, sobre cualquier cosa que de masa atómica esté formada... más en el aire son nada, cual imagen latente esperando ser revelada.
Más en la noche se ocultan, sombras en sombras, y me desvelo buscándolas, pero ya no las encuentro.
Como sombra en el aire, como sombra nocturna se viste sombría la ausencia, y aparece la redundancia de los recuerdos de los cuales me alimento, respiro, saboreo.
Continúo mi paseo y mis oídos están atentos.
Bossa nova que suena en la madrugada, página que se va tiñendo de esa memoria, de lugares que aparecen en sueños, de personas que no creo haber conocido, de momentos que urgen por ser vividos, memoria apresurada, memoria adelantada, que más que memoria es una visión... caprichosamente se asoma la ansiedad por esa puerta que debería permanecer cerrada, hasta el momento en que deba ser explorada...
Juegan a las escondidas los sentimientos, e invade la timidez a cada uno de los rostros que observo, impidiendo de esta manera que podamos conectarnos, aunque sea en el silencio.
Sigo caminando en busca de nuevos pigmentos: soy una paleta de colores secundarios, que sin los aditivos de la síntesis primaria, están incompletos. Pinto cada rincón que voy transitando, esperando que alguien más esté componiendo y rastree las huellas de manchas que la pintura ha ido dejando.
El silencio se rompe y me estremezco. Me invade una inmensa alegría, miro a mi alrededor, cada uno de mis sentidos están atentos: Partitura que encontró su razón de ser en la voz de ese cantor de voz casi hipnotizante, cuyo acompañamiento es una guitarra cuyas cuerdas bailan al ritmo de sus manos, vigorizante. Canta, toca, danza. No se detiene, y forma sombras de colores primarios que logran completarme, en el aire, iluminando la noche; me invita a que le acompañe, y llegamos finalmente al umbral de aquella puerta tan buscada.Busca polos: andan recolectando música y sonidos del mundo, continúen buscando, que siempre habrá alguien escuchando.

futuro incierto...

... Se juntaron tres amigas un viernes por la noche en casa de una de ellas.-
Siempre que se juntan las mujeres se crea una especie o suerte de aire mágico, especial. Esa noche entre otras charlas surgieron las siguientes:

. Hombres: La típica charla de "que hijo de puta" "que cagador" se suplantaron por ay ay ay... suspiros e idealizaciones que las dudas de una relación siempre trae. Contrario a lo q muchas veces el sexo opuesto cree, no pasamos largas horas odiándolos, . También estuvimos tocando temas como la sexualidad, o la falta de ella... e inmediatamente vinieron a colación temas como el amor, el deseo, el miedo a la soledad, o una simple necesidad fisiológica.- Yo todavía creo que es un estado mental, no necesito a un hombre en mi cama todas las noches, quiero a EL hombre, en la cocina, en el teléfono, en su casa o junto a mi... saber que puedo contar con él--- no se si me explico.-

Toda la incertidumbre acerca del futuro se hace latente en mi por una sumatoria de motivos, pero no tengo certezas sobre la vida, y eso a veces me hace sentir que sino puedo controlarlo, entonces hay algo que me controla a mi... pensar de esta manera es lo que me lleva a que haya días efímeros, como el de hoy.

En relación con la sociedad en constante cambio ¿Qué puedo decir? A mi alrededor sólo veo otras caras tan desconcertadas como la mía, que, desde donde pueden, hacen lo mejor para sobrevivir... Y he aquí un nuevo dilema... yo no quiero sobre, yo quiero VIVIR.

Celular, televisor, cajero automático, auto último modelo, celular, internet, el cyber, chat, chatear, computadora, ascensor que no anda (y las expensas suben a mil), celular... que en cualquier momento tiro por la ventana, no tengo crédito, mensaje de texto, messenger.- Una estúpida canción que suena en las radios de moda “mandame un e-mail sino te conectás al messenger” ¡A que hemos llegado! ¡Que nos quieren vender! Lo peor de todo es que algunos todavía están adormecidos y corren a las disquerias en búsqueda del último cd, o mp3.

Nos preguntamos lo difícil que será tener que responder el día de mañana ante una situación X, cuando un sobrino, hijo o hija venga y con toda su inocencia, pero diferentes vivencias nos diga: “Mamá, hoy en la escuela fumé con mi profesor, y después varios de nosotros nos preguntamos si nos sentimos hombre o mujer... ah, y eso no es todo, hoy no vuelvo a las cinco de la mañana vuelvo a las diez porque vamos a tomar cocaína en la casa de no se quien” No debería de ser difícil entenderlo porque nosotros a nuestros vienti tantos hemos vivido un poco más de experiencias “raras” que nuestros padres, pero cuando se trate de nuestros hijos... ¿qué? El mundo está cada vez más corrompido, y quienes recién llegan a el ¿A que estarán expuestos? ¿ Y cómo haremos para mantener la mente aún abierta cuando se trate de los nuestros?

“El futuro llegó hace rato...”, así mismo trato de vivir el presente con la mayor lucidez, aprovechando cada momento, amando intensamente como si fuera la última vez, soñando con cambiar el mundo, aunque no tenga todo el poder...
... y estando todavía tan lejos de recibirme... un título no me dirá que puedo o no hacer lo que siempre soñé, pero es lo que la sociedad espera de mi, y eso me pone a miras del tiempo que pasa tan fugaz, y es lo que hace que piense... El futuro está incierto y depende de mi dibujar lo que estará en el.-